jueves, 31 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escrito publicado en
LAS EXCELENTES CUALIDADES DEL PALOMO MORONCELO EN VUELO
Sobre la raza del buchón moroncelo se ha escrito, pero poco y muy especialmente en sus cualidades más sobresalientes, como son en vuelo, principalmente sobresaltando las principales características, como son, el Cuello, Morrillo, Buche, Cola, Alas y forma de contactar cuando se encuentra con la pieza extraña. (Macho, Hembra o Pichón).
Hasta ahora he podido leer, que son ejemplares de un temperamento excepcional, muy alegres, con mucha casta y sobresaliendo por encima de toda sus dotes de conquistador, siendo normalmente su vuelo, con un radio de acción aproximadamente de 2 a 4 Km., dependiendo muy mucho de su preparación atlética y enclavamiento de su palomar, aún siendo las condiciones climatológicas adversas.
Aparte de lo anteriormente escrito y algo más que se haya quedado en el tintero, yo lo catalogaría en un 35%, quedando un 65%, aún por intentar describir, y digo intentarlo porque esto que a continuación detallo, no basta con leerlo, hace falta verlo para creerlo, con esto no quiero decir que nuestra raza sea la mejor, pero si la que más me gusta.
Sin más diré que de todas las razas que conozco en vuelo, que por cierto no son pocas, es de las pocas que se pega o contacta con algún ejemplar extraño, reitero, (ya sea macho, hembra o pichón) en vuelo, como le llamamos aquí y que explico a continuación.
Esta postura es poniéndose encima del extraño, de forma que él ve lo que lleva debajo, (la pieza) pero siempre sin molestarla y mucho menos de picarle, siendo entonces cuando el ejemplar da de sí todo lo que lleva dentro del mismo, casta y temperamento, deformándose o transformándose por completo, adquiriendo la más bella figura o postura que un animal pueda ejercer en vuelo, siendo esta el delirio de todo aficionado. Estas magnificas cualidades desconocidas o pocas divulgadas, son las que me conducen a tratar de explicarlas en estos puntos, siempre cuando van contactados con la pieza.
Cola, esta la abre, arqueando los extremos ligeramente hacia arriba.
Arbadilla o rabadilla, esta la señala, erizando las plumas, con un largo aproximado de 6 cm. y 3 cm. de ancho, como si se les pusieran las plumas de puntas, (al igual que se nos pone a nosotros la piel de gallina) denominándolo Moñón, esto ultimo solo ocurre en un porcentaje bajo de ejemplares.
Siendo estos tres puntos que a continuación detallo, los más significativos de la postura, o el pegue.
Cuello, este debe de ser esbelto, unos más que otros, pero todos en común, deben de levantarlo en forma de caballo Catujano o Jerezano.
Morrillo, le llamamos al erizar las plumas que circundan el cuello al arquearlo, de forma cónica, principalmente detrás de la nuca.
Buche, este es escaso, a pesar de estar catalogado como un palomo buchón.
Alas, estas las bates suavemente, como si tuviese un tic nervioso, sin llegar a su movimiento máximo inferior, para no molestar a la pieza que recuerdo la lleva debajo, pues es tan poca la distancia que deja, que de no ser así, le daría en su vuelo normal.
Llegando a veces a estar en plena postura, hasta varios minutos ininterrumpidos, aunque a algunos aficionados les pueda parecer poco tiempo, pero si las realizas muy frecuentes, a pesar de que para el animal debe de ser un esfuerzo grandisimo, pueda adoptar dicha postura extraordinariamente bella, pasando posteriormente a su vuelo normal.
Como en todas las razas, los hay que son fueras de series, (como les llamo yo), pero si son muy similares, en cuanto a la composición de la postura, si siendo difícil alcanzar de entre las crías un porcentaje alto de buena calidad, aunque no menos que en otras razas de las que conozco, dependiendo mucho de sus progenitores.
También hay un dato a tener muy en cuenta de la raza, siendo esta que jamas se les pueden ver hacer el “Barco”, llamado peculiarmente por nosotros, siendo esto levantando las alas hasta su extremo superior y dejarlas quietas, mientras va dejándose caer hacia la pieza o su palomar, sino que estos entran con las alas cerradas en forma de flecha, (como cuando el halcón se dirige hacia su pieza) o bien remando, es decir moviendo sus alas hacia atrás, como bien la palabra lo dice, remar.
Todo esto se refiere a ejemplares con una edad desde los tres meses de vida aproximadamente, encontrándose en su mejor momento cuando es adulto, es decir los dos años.
JESÚS MIGUEL URBANO GUTIERREZ
C/ CLAVEL, 2.-
41530- MORON DE
SEVILLA

No hay comentarios:
Publicar un comentario